viernes, 30 de septiembre de 2011

Un verso que se le atora en el pescuezo.

Cuando la "moral" y las "buenas costumbres" atentan contra el sentido común y la salud publica se les puede llamar también iglesia católica romana y apostólica.
O dogma.
O secta.
O...

Pinche santos chingón.

Trino en entrevista para Frente


George Harrison en el camión, y la canción de Neil Young.

Lo que recuerdo del sueño (o un sueño) que tuve la noche de ayer para hoy tiene que ver con un camión.
Era del tipo escolar, o esa impresión me daba, iba sobre periférico norte, rumbo a mi casa –mas no se sentía como que ese fuera el destino–. Se sentía lleno, con todos sus asientos ocupados, pero nadie de pie. Yo tuve la sensación de ir con mis amigos, solo que no recuerdo haber visto o interactuado con alguno de ellos.
Todo el transcurso de lo que me acuerdo y del trayecto aquel yo tenía la intención de tocar, o la sensación de que íbamos a tocar, conectados a los amplificadores y todo, pero no llegando al destino, sino ahí, en el camión mismo, solo que cuando me disponía a cargar con la guitarra o conectar algo me interrumpía, o desviaba mi atención; alguna conversación o distracción. En cierto punto una patrulla o cosa por el estilo detenía el vehículo, y en ese momento me daba cuenta que estábamos apunto de llegar al destino –cualquiera que este fuera– y sentía que mi oportunidad de tocar se había terminado.
Entonces tomé asiento en una de los sillones del camión y ya tenía ya en las manos una guitarra acústica.
Trataba de tocar On the weekend de Neil Young, pero por alguna razón el sonido de la guitarra no salía claro. En el asiento de junto, cruzando el pasillo estaba sentado George Harrison que parecía interesado en que le enseñara la canción, y yo trataba de hacerlo, pero no conseguía que se entendiera, tenía consciencia de estarla tocando correctamente, pero el sonido resultante era confuso sonaba a otra canción distinta. Aún así el se percibía amable y despreocupado al respecto, sin embargo a mi me preocupaba mostrarle la canción como debía ser, me parecía realmente importante que la escuchara. De repente el tenía la guitarra y tocaba algo como en ritmo de blues y cantaba algo en su fraseo tan particular. Eso me produjo mucha emoción, me daba la impresión como de que eso lo hacía mas "real". De pronto tocaba algo distinto, algo que sonaba mas a Bob Dylan, y de un momento a otro estaba tocando under my thumb de los Stones (después entendí que lo que el cantaba y lo que pasaba tenía relación directa con lo que se escuchaba en el ipod, que había estado sonando toda la noche mientras yo dormía, y en esos momentos estando yo un poco mas consciente empezaba a mezclarlo con la trama de mi sueño) Entonces me daba cuenta que seguíamos sin avanzar después de haber sido detenidos y caía en cuenta que todavía chance de tocarle la canción en eléctrico. Entonces me dispuse a colgarme la otra lira, parado en el umbral de la puerta, tratando de enterarme si reanudaríamos pronto o no, para saber de cuanto tiempo disponía.
Algo así.
Entonces desperté.

jueves, 29 de septiembre de 2011

miércoles, 28 de septiembre de 2011

martes, 27 de septiembre de 2011

Diálogos

Hace unas semanas, mi padre me hablaba de Descartes como cuando yo le hablo a alguien de Guardiola. Que si su esencial duda de Dios; que si su libertad en Holanda para poder pensar; que si -como tú, me dijo- decía que no quería premios, ni trabajo, ni reconocimientos, sino que solamente lo dejaran quedarse con su ocio intacto. Me contó que leía El discurso del método; obra que Descartes, a diferencia de lo entonces imperante en cuanto a filosofía se refiere, no la escribió en latín, sino en francés.
-¿Sabes por qué?
-No -le dije.
-Porque así lo podría leer más gente; así, su obra llegaría a muchas más personas.

A los ocho días, comiendo, comenzó a hablar de Hegel y la dialéctica del amo y del esclavo. "Cosa que llevó a Marx a pensar en las clases sociales, sus jerarquías y sus efectos", me dijo. Supongo no para ampliarme el panorama, sino, para resaltar la conectividad de esos hilos que forman la extensa telaraña de la filosofía. Yo le conté acerca de Baby Marx, el proyecto de Pedro Reyes, en el cual marionetas de Marx, Adam Smith, Stalin, el "Che", etc., discuten el estado actual -que es el mismo del de entonces- del mundo.

Ayer me hablaba de Nietzsche. Y cuando le pregunté por sus punzantes charlas acerca de filosofía, terminó por confesarme que estaba viendo una serie llamada Filosofía aquí y ahora, conducida por el filósofo argentino José Pablo Feinmann. Me decía que Feinmann tiene razón, que "Los filósofos no son esas personas distraídas que reflexionan acerca de la inmortalidad del cangrejo; no, son las personas más terrenales que hay, preguntándose todo aquello que se preguntó el primer hombre y que se cuestionará el último. La filosofía es una actividad peligrosa Edgar; te despierta de todo aquello con que la sociedad te quiere adormecer, y una vez que abres los ojos, no tienes más excusas: eres libre y por lo tanto absolutamente responsable de tus actos... de tu vida." También me contó como ha intentado implementar los conceptos -básicos- que ha ido leyendo en Descartes, en su vida diaria. "Es en verdad, muy sencillo. Lo único que se necesita, es valor."
-Como el valor que tiene Guardiola, ¿no? -le pregunté.
-¿El que entrena al Barcelona, dices? No sé, no lo conozco -me dijo, más concentrado en sus palabras que en mi reductor ejemplo.

Lo sentí un poco extraño cuando le di la noticia de que la SEP ha suprimido la filosofía como materia básica en la educación media superior en este progresista país nuestro. No sorprendido, pero tampoco resignado, sólo dijo: "Este país, es la corrupta aduana instalada en la frontera de la imbecilidad rumbo a la razón".