viernes, 15 de febrero de 2008

Cuento corto.

-A los 30 años-
Dije con certidumbre de cartón.
Parado solo en la cocina, escogiendo con la mirada lo que estaba a punto de cenar recargado con ambas manos sobre la mesa.
Llegué a una conclusión en ese momento:
Que tal vez no era un presagio... más bien un deseo.
-A los 30 años- repetí.

jueves, 14 de febrero de 2008

No Churru for Old Men.

Güero encontró el matiz que yo imagino querían los Cohen que viéramos: El protagonista sobrevive al final. Nunca me fije en eso, y no es que no me fije en los detalles, pero él lo hace en un modo más...más relevante: domina la técnica. Ángel domina otra, y explicaba la diferencia entre antagonista, protagonista y sobre todo el por que de las terminologías -taxonomías-. El propiamente domina otra, entendí un poco más de que iba la película. A Fernando no estoy seguro de que la haya gustado, pero necesito preguntarle. Molino hizo más un trabajo antropológico: la articulo con Michael Mann y aisló a Javier Bardem, para puntualizar lo que vió y me hizo pensar en lo que no se ve pero está en la película  (la idea de la película, no la filmada). De Pablo y de Lina no escuché nada, pero les tengo que preguntar.
Yo encontré lo justo de los diálogos durante toda la película: los predominantes silencios. Y sobre todo, el sonido causado por las botas sobre desierto, no se que significa, pero se que es lo que más dice en la narración -para mi al menos-. 

miércoles, 13 de febrero de 2008

Síndrome de Estocolmo.

Y es que tiene síntomas y signos como lo son el dolor y los días, respectivamente. Y es que desde su aparición he desarrollado una complicidad, coexistente contra que soy sujetado contra mi propia voluntad -pues no quisiera pensar más en esto-, por mi. Esperaba lo peor, que en definitiva hubiera sido verte, temía no poder mantener el paso y caminar detrás. Y nada pasará, hay tierra de por medio y la distancia más larga: tiempo. El tuyo, el presente; el mío itinerante. Sólo en un lugar como este nos pudimos haber encontrado. Solo por tiempos, acá podemos volver a ser, en ningún otro, nunca más. Lo superior de haber cavilado, es haberme equivocado. Ya no eres lo que pareces.
El secuestro termina en esa justa mitad, del tiempo que todos observan. 

lunes, 11 de febrero de 2008

Dile que es como una frase de Julio Martínez Ríos.

No los usas a la cadera, no son ajustados. No veo campanas y tampoco hay bisutería. Extrañamente los talones están intactos. No hay pliegues reforzados con un cambio de tono. ¿Son 528, 29? Descoloridos y gastados; por el uso y no por la conveniencia.  Los entiendes como medio, y el fin mientras te observo, es ese molesto desdén con que los usas. Son todo lo que hoy nada es, son diferentes. Y son como los míos; no puedo dejar de mirar. Lo haces y no sabes: es un reflejo de quien eres, es una extensión de ti. El pantalón dice más que tu articulación del lenguaje  y tu extraña sonrisa. Lo encantador -para ti- es lo extraño de saber esto. Con estos ojos veo y, he visto quien eres.
(Que bueno que no se lo dije).

sábado, 9 de febrero de 2008

I miss the Earth, so much.

viernes, 8 de febrero de 2008

jueves, 7 de febrero de 2008