miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ya ni se, si estas lagrimas son del ardor febril en mis ojos, producto de la gripa, o de miedo y de tristeza resultado de la resignación.

lunes, 25 de noviembre de 2013

domingo, 20 de octubre de 2013

El peso de las cosas

En El último lector Ricardo Piglia dice que Ernesto Guevara en los Pasajes de la guerra revolucionaria, escribe: "Inmediatamente me puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto en el que parecía todo perdido. Recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista apoyado en el tronco de un árbol se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte, por congelación, en las zonas heladas de Alaska. Es la única imagen que recuerdo." 

Sobre ese párrafo, Piglia elabora: "Guevara encuentra en el personaje de London el modelo de cómo se debe de morir. [...] En esa imagen [...] se condensa lo que busca un lector de ficciones; [Guevara] es alguien que encuentra en una escena leída un modelo ético, un modelo de conducta, la forma pura de la experiencia."

También lo hace un lector de películas. Gravedad de Alfonso Cuarón, es un modelo ético. En uno de los tantos artículos laudatorios sobre la película -que aparecieron en El País, en The Atlantic, el New York Times o The Guardian- contaban que a Cuarón, los ejecutivos de los estudios, le sugerían que incluyera flashbacks sobre la historia o un romance de algún tipo entre los personajes. Cuarón se negó. 

Si en el crédito de dirección de la película se quitara "Alfonso Cuarón" y pusieran "Steven Spielberg" o "James Cameron", perfectamente pasaría, y no, como una película tanto del estadounidense como del canadiense. Sí, porque así de alta, altísima, es la manufactura de la obra. Desde la idea hasta su ejecución. Y no, porque que ahí donde Cuarón se niega, se negó, los otros dos son proclives a salivar por introducir gestos que esquematizarían la obra. 

Gravedad podrá suscitar tantísimos juicios válidos como públicos mapeados mercadológicamente hay. Para mí el más preciso, el más justo, son dos del New York Times. 1.- Gravedad es, menos un espectáculo de ciencia ficción que un cuento de Jack London en el espacio. 2.- En poco más de 90 minutos re escribe las reglas del cine tal como las conocemos. 

Sin pretender comparar carreras, habilidades o premisas creativas, Eugenio Derbez, por ejemplo, realiza No se aceptan devoluciones, película que abreva en lo peor de Adam Sandler -es decir, todo-, y es una tautología de toda su obra previa, de ¡Anabel! a la Familia Peluche. Yo le creo a Jacques Rancière cuando escribe que el cine hace coincidir una dramaturgia ficcional y una dramaturgia plástica. 

Y mientras Derbez está fijo, y conforme, en el primer tipo de dramatrugia, Cuarón se esfuerza en hacer coincidir las dos. Si el arte cinematográfico o literario o cualquiera, es una cuestión de contar historias, me parece que perfectamente podríamos dedicarnos a otra cosa. Es muy barato, por no decir también obsoleto, confiar una obra, primordialmente, a la trama, al suspenso. 

Pero bueno, cada quien decide en qué quiere fracasar.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El hijo pródigo

Quizá lo de hijo pródigo sería enteramente cierto si Kimi Raikkonen hubiera regresado a McLaren. Donde dio su más alta versión durante cinco años consecutivos, del 2002 al 2006. Pero, desde que es el único campeón de la Scuderia (ganó el campeonato en 2007) luego de la era Schumacher, de algún modo el mito aplica. Fernando Alonso no es quien dice ser. Será el piloto más completo, pero no el más rápido, y se les olvida que el objeto de este deporte es que la vuelta que sigue tiene que ser más rápida que la anterior. En consecuencia se gana, se llega primero a la meta. Kimi es, sin duda, uno de los pilotos más rápidos de la historia. Y a veces, esa virtud, que para el aficionado de cepa es la única válida, no siempre se reconoce con un Mundial. Alonso, al igual que en el 2007 de McLaren, debe estar planeando su huida de Ferrari porque teme al duelo con un coequipero distinto de la mansedumbre de Fisichella, Trulli, Massa o Piquet Jr. El próximo año se enfrentará, por primera vez en su carrera, a un piloto más talentoso que él, no más o igual de completo, pero sí más rápido. Ahora sí, por primera vez en más de diez años veremos si es lo que decía ser -porque Kimi, todos sabemos de qué está hecho.

jueves, 5 de septiembre de 2013

A pesar de que creo lo mismo que Richard Lawson, acá en The Guardian teorías sobre el final de Breaking Bad -ese programa que acabó, quizá no sin sorpresa, por abrevar en el pozo de la trama, el suspenso, y la psicología de personajes.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

martes, 3 de septiembre de 2013

Özil

El Manchester United se durmió con el fichaje de Mesut Özil. Habían ofrecido 40 millones de euros por Cesc (menos de lo que pagó el Arsenal por el alemán), inamovible luego de la fuga de Thiago. ¿Qué Thiago se fue al Bayern? ¿El que es capitán y manija de la Sub-21 y anota tres goles una final? ¿O el que se cansa de perder balones en un clásico contra el Madrid, y, pasado de retórica, con sus túneles y pases de tres dedos, quiere jugar como si no fuera perdiendo en Anoeta o Mestalla? El Barcelona, luego del Mundial de Sudáfrica, no quiso fichar a Özil porque ya tenían pensada la recuperación de Fàbregas. Que jugaba para el Arsenal. Y entonces qué hacer con Xavi, Iniesta, Cesc, Thiago y además otro mediocampista, que no venía de la Masía. He visto contados partidos de Özil, lo que es una lástima porque juega muy vergas, pero es que odio al Madrid. Y tuve que ver aquel pase de gol a Cristiano en el Camp Nou cuando ahí, en casa, se le fue la liga al Barcelona. Tiene 24 años, en el Arsenal difícilmente conseguirá aquello que pretende, una liga y una Champions, un Balón de Oro. A sus 28, cuando Iniesta tenga 32, Xavi esté ya entrenando al filial y se tenga que dosificar a Cesc por su edad, entonces quizá, recale en el Barça. Eso si no se adelanta el Inter de Milan y lo compra, como a Forlán o Figo, con su futbol al borde del precipicio.