martes, 20 de abril de 2010

No pasa nada.

Una rata muda
inválida
anda aquí adentro. No se dónde.
A mis oídos sólo llega su eco.
Mi piel pesa lo que el plomo
y mis huesos son de aire.
Sobre la colcha.
El viento abre las cortinas
la madera chilla
el agua que sube al tinaco.
Me doy la vuelta
para no mirar más el tirol.

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