lunes, 31 de mayo de 2010

Educación.

Del aforismo disfruto que: insulta si no lo entiendes, pero insulta más ya que se ha entendido. Y a mí lo que me gusta, es insultar.
Hice éste:
No importa que sea lo querido, merecido o necesitado; siempre será mejor, no tenerlo.
Mi -pretendido- aforismo exhibe que soy temeroso y que los atajos me cuestan, que me entrego al rodeo y a la extrema ponderación extrema, cuando lo contrasto con esta parte de una entrevista con Michel Onfray:

Usted escribe: "La autoridad me resulta insoportable; la dependencia, invivible. Las órdenes, invitaciones, pedidos, propuestas, consejos me paralizan". ¿Cómo hace para organizar su relación con los demás, sobre todo con sus allegados?

Desde los 17 años, (cuando dejé mi familia para vivir sin ayuda alguna) construí mi vida a fin de tener que obedecer -¡y mandar!- lo menos posible. No me pida detalles porque tendríamos que consagrar la entrevista a esta cuestión. Digamos que es necesario evitar el matrimonio y los hijos, los honores, la riqueza y las situaciones de poder. Soy soltero, sin hijos, me importan un bledo las condecoraciones, los puestos honoríficos en instituciones universitarias. Vivo muy bien con o sin dinero, porque el dinero nunca fue una obsesión en mi vida, no soy representante de esto ni de aquello. Trato de no deberle nada a nadie. Vivo de mi pluma, y mis lectores, comprando mis libros, hacen posible esta situación social magnífica, casi una vida de rey.

jueves, 27 de mayo de 2010

En fuga.

all i need is a pint a day
if i ever get out of here
if we ever get out of here.

Band on the run. Paul McCartney.

lunes, 24 de mayo de 2010

Esquirlas de la reflexión.

Duele hasta lo indecible lo que han hecho del Fútbol. Un deporte de maricones, de putas que dan el coño por espectaculares, anuncios, refrescos y unas -más- putas que -más- dan el coño por páginas en revistas y programas de televisión. Esto está mal. Muy mal. Puro niño quisquilloso, débil, colmado de cobardía y miedo a cometer un error. A decidir.
Es de las profesiones más difíciles la de ser futbolista, tan difícil como ser neurocirujano; no hay duda. No todos tienen lo que se necesita para ser futbolistas: honor, coraje, honestidad y sumisión ante el juego, porque siempre será más grande de lo que cualquier jugador jamás podrá llegar a ser.
¿Dónde están los García Postigo, los Blanco, los Stoichkov, los Romario, ¡los Cantona!, ¡los Redondo!, los Keane?
¿Dónde están los jugadores que son jugadores, dentro y fuera de la cancha?
¿Dónde están los jugadores que saben, que cuando juegan con su selección no son jugadores de fútbol, sino servidores públicos?
La situación, es medieval.

(Si Hugo es como nuestro Platini, si Cuau es como nuestro Zizu, si hasta el Chicharito es nuestro Benzema; si Luis García es nuestro Cantona ¿porque nuestro Claude Makelele no va al Mundial? Sin Pável, lo que sea que pase, no será lo mismo.)

lunes, 17 de mayo de 2010

Lo que no te mata solo te hace mas... extraño.
No sé porque las mujeres que me rodean insisten siempre en que crea en Dios. En uno dicen, no tiene que ser el católico de barba blanca, pero debes creer en un dios. ¿Por qué las mujeres? ¿Por qué ningún hombre me lo ha pedido?

Ayer, simbólicamente, me senté frente al ordenador sobre mi escritorio a ver el Barcelona-Valladolid en una liga del sitio rojadirecta.org. Le di la espalda al televisor encendido -y en mute- que transmitía más nítido el México-Chile.
Simbólica, emocional, intelectual, y físicamente le di la espalda a la mierda. Y qué dulce la recompensa.
Me entristece más no ver a Xavi a que falte Pável, prefiero que no entre Rafa porque lo va a echar todo a perder; y el fantasma de Cesc está más presente que el de Alberto García Aspe.
Números, que tanto les gustan al Madridismo: 99 puntos en una temporada, récord no sólo en España, en toda Europa. Y el pichichi, con 34 goles, los mismos que El Fenómeno en su única temporada en Barcelona.

El Barcelona de Guardiola debería jugar el mundial.

Si tuviera que escoger un dios, sería el católico. La religión católica es la más científica de todas, porque se fundamente en la razón y no el dogma, así:
Dios no crea incoherencias.
El hombre sufre.
Luego entonces, al final todo tendrá sentido.

Ayer escogí a Josep Guardiola como mi dios. Porque los dioses de verdad, se manifiestan; sin dudas ni interpretaciones. Suceden. Son Hechos.
La primera escritura, de Antoni Puigverd, irá así:

"Guardiola se entrega por completo a la causa y sacrifica su ego en aras de una institución y un sentimiento que considera superiores a él."

Aquí porque él.