martes, 25 de noviembre de 2008

A veces, es demasiado.

 Insisto porque temo.
 Terror me da pasar por alto.
 La mar de obligado 
 A mirar los ángulos.
 Todos.
 Los que no hay.
 Miro un círculo.

 George Harrison a Dios le perdona el robo. Hasta lo olvida. Se le olvida. 
Y al día de hoy, siguen juntos.
 
Al día de su muerte, a Paul, George no le había perdonado lo que sea que haya hecho.

El amor y el odio, son la misma exacta cosa.

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